—Hecho.
Laura protestó.
—¡Señor Ricardo!
—Negociación legítima.
—Una bicicleta buena —aclaró Alma.
—Retiro mi oferta.
Terminamos comprando la bicicleta.
El dibujo todavía está en mi biblioteca.
Debajo mandé colocar una pequeña placa:
“La testigo más pequeña vio el problema más grande.”
Pasaron varios años.
Víctor fue condenado por distintos delitos relacionados con los robos y fraudes descubiertos.
Recuperamos buena parte de lo perdido.
Las joyas de Isabel volvieron a la caja fuerte.
Aunque después tomé otra decisión.
Entregué los pendientes de nuestra boda a mi hija.
El broche a mi nieta mayor.
El collar quedó conmigo.
Comprendí que Isabel no había utilizado aquellas joyas para mantenerlas encerradas detrás de una pared.
Los recuerdos tampoco deberían convertirse en prisioneros.
Alma tiene ahora dieciséis años.
Continúa dibujando.
Muchísimo mejor.
Dice que quiere estudiar ilustración.