Sacó una caja metálica del fondo de un armario.
Dentro había fotografías, recibos de renta y varios sobres amarillentos.
—Durante años guardé esto porque Elena me pidió que nunca lo tirara.
Andrés reconoció inmediatamente la letra de su antiguo amor.
Pero entonces Rosa sacó otro documento.
Era un recibo fechado veinticuatro años atrás.
El nombre del responsable aparecía claramente escrito.
Doctor Arturo Mendoza.
Su propio padre.
—Ese hombre vino a ver a Elena cuando tenía tres meses de embarazo —dijo Rosa con voz temblorosa—. Sabía perfectamente que usted iba a tener una hija.
Andrés sintió que todo comenzaba a derrumbarse.
—Eso es imposible. Mi padre me dijo antes de morir que nunca había sabido de ningún embarazo.
Rosa abrió el último sobre.
—Entonces también le mintió en su lecho de muerte. Porque aquí tengo la prueba de lo que hizo para impedir que usted conociera a su hija.
1 thought on “Pagué el taxi de una joven embarazada a la que varios conductores habían rechazado por ser pobre. “Es para visitar a mi mamá, se lo devolveré”, me prometió llorando. Le dije que no hacía falta y regresé a casa con mi perro. Pero al día siguiente la encontré limpiando la tumba de la única mujer que había amado… y cuando me dijo su edad, recordé la última mentira de mi padre.”