PARTE 1
—¡Déjelo que lo muerda! ¡Así aprende ese perro callejero a no meterse con los de raza! —gritó una mujer mientras su enorme gran danés enseñaba los colmillos frente a un perrito flaco y desgreñado.
Varias personas se reían. Otras simplemente observaban, esperando que ocurriera lo peor.
El perrito, aunque temblaba de miedo, seguía ladrando. Tenía una pata lastimada y el pelo lleno de polvo, pero se negaba a retroceder.
—¡Ya estuvo bueno! —intervino un hombre de cabello entrecano que acababa de salir del mercado—. Señora, controle a su perro antes de que lastime a alguien.
—¿Y usted quién es para darme órdenes? —respondió ella con desprecio.
parte2