Andrés se acercó.
—¿Cuánto cuesta el viaje?
—Doscientos veinte pesos —respondió el conductor.
Andrés pagó la diferencia.
—No necesita devolverme nada —le dijo a la joven.
—Señor, de verdad, se lo voy a pagar. Hoy es el cumpleaños de mi mamá y no podía dejar de visitarla.
Andrés miró las flores.
—Entonces llévele esos claveles. Seguramente se pondrá muy contenta.
La muchacha sonrió entre lágrimas antes de subir al taxi.
Esa misma noche, cuando Andrés llegó a casa, recibió una llamada del investigador.
—Doctor Mendoza, encontré a Elena Castillo. Pero tengo una noticia terrible.
Andrés dejó de respirar por un instante.
—Dígame dónde está.
—Elena falleció hace veintiún años. Está enterrada en el panteón de San Rafael.
Andrés sintió que las piernas le fallaban.
Porque aquel era exactamente el lugar al que la joven embarazada había pedido que la llevaran.
1 thought on “Pagué el taxi de una joven embarazada a la que varios conductores habían rechazado por ser pobre. “Es para visitar a mi mamá, se lo devolveré”, me prometió llorando. Le dije que no hacía falta y regresé a casa con mi perro. Pero al día siguiente la encontré limpiando la tumba de la única mujer que había amado… y cuando me dijo su edad, recordé la última mentira de mi padre.”