El millonario despidió a 37 niñeras… hasta que un empleado hizo lo imposible

—No le pago para hacer diagnósticos.

Patricia tomó su bolso.

—Entonces quizá debería escuchar a las personas que sí están intentando comprenderla.

Aquello fue suficiente.

Alejandro la despidió.

Lo que no sabía era que Esteban había escuchado parte de la discusión.

Esteban Ruiz tenía cincuenta y nueve años.

Llevaba once trabajando en la propiedad.

Oficialmente era encargado de mantenimiento.

Arreglaba puertas.

Bombillas.

Sistemas de riego.

Muebles.

Todo aquello que dejaba de funcionar terminaba frente a él.

Era uno de los pocos trabajadores que había conocido bien a Sofía.

Ella hablaba con todo el personal.

Sabía los nombres de sus hijos.

Recordaba cumpleaños.

Cuando Esteban perdió a su esposa, Sofía fue personalmente al funeral.

Después de la muerte de ella, él había observado cómo la mansión cambiaba.

Ya nadie ponía música en la cocina.

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