—¿Una qué? —preguntó Valeria.
—Una cámara.
Giró el teléfono y mostró un pequeño video.
La grabación había comenzado cuando él entró a la joyería.
Se veía claramente a Paola acercándose a la vitrina.
Después miró a su alrededor.
Y, cuando creyó que nadie la observaba, tomó el anillo.
Lo escondió debajo de la vitrina.