Porque la esperanza es algo extraño.
Incluso cuando todo se siente roto, susurra: “Inténtalo una vez más”.
Mañana no es solo otro día.
Mañana es el resultado de los años de espera. Años de miedo, dolor y oraciones tranquilas. Innumerables visitas al médico. Unas noches interminables de incertidumbre. Momentos en los que casi nos rendimos, pero no lo hicimos.
Esta cirugía… no es solo un procedimiento.
Es una oportunidad.
Un respiro para mejorar.
Una oportunidad para sentirse más ligero.
Una oportunidad de vivir sin dolor a cada momento.
Tal vez incluso… una oportunidad de sentirse normal de nuevo.
Estoy asustada. No mentiré.
La idea de entrar en esa habitación, de mis ojos cerrados y no saber lo que le pasará a mi corazón latía rápido. ¿Y si algo sale mal? ¿Y si no despierto lo mismo?
Pero entonces pienso en todo lo que ya he sobrevivido.
Y me doy cuenta…
Soy más fuerte que mi miedo.
Esta noche, me sentaré con mi madre. No hablaremos mucho. No necesitamos hacerlo. Nuestro silencio lo entiende todo. Ella me tomará de la mano como siempre lo hace, y me sentiré segura, aunque sea por un momento.
Entraré en esa habitación no como una víctima, sino como un luchador.
No porque no tenga miedo,
Pero elijo la esperanza de todos modos.
Si estás leyendo esto, solo tengo una cosa que preguntar:
Por favor, deséenme suerte.
No sólo para la cirugía…
Pero por la vida esperándome en el otro lado.
Porque estoy listo.
Listo para sanar.
Listo para sonreír de nuevo.
Listo para vivir.