A las 10:58 se abrieron las puertas automáticas.
Arturo entró sin bastón.
Vestía un traje gris oscuro, sencillo pero impecable. A su lado caminaban Elena Robles, secretaria del Consejo de Administración, y 2 responsables de auditoría interna. Detrás iba el director territorial de Madrid, pálido y en absoluto dispuesto a sonreír.Contabilidad y auditoría
El murmullo del vestíbulo desapareció.
Sara reconoció primero los ojos.
La carpeta de cartón que el día anterior había despreciado estaba ahora en manos de Elena. Era exactamente la misma, con las mismas esquinas gastadas.
David salió de su despacho con una sonrisa insegura.
Señor Valdés… no sabía que…
Arturo levantó la mano.Anatomía
—Ayer sí sabía quién era yo, señor Serrano. Era un cliente que pedía ayuda. Eso debería haber sido suficiente.
Nadie se movió.