Le prometió algo que podía controlar.
—No voy a dejarte sola.
Nora cerró los ojos.
David esperó hasta que su respiración se estabilizó.
Después salió nuevamente al pasillo.
Bishop llamó.
—La primera conexión es real.
David escuchó.
La persona con acceso a las cámaras no demostraba todavía quién las había desactivado.
Solo demostraba que una relación existía.
—Necesito más.
—Lo sé.
—¿Los demás?
—Trabajando.
La vieja eficacia de Bishop seguía intacta.
Eso produjo en David una sensación extraña.
Familiaridad.
Y peligro.
No por Bishop.
Por lo sencillo que resultaba deslizarse de nuevo hacia la persona que había sido.
—Comandante.
David no respondió.
—Hay algo más.
—Dime.
—Los teléfonos de emergencia.
David se enderezó.
—¿Qué?
—La interrupción no parece completamente separada del sistema de cámaras.
David miró hacia la puerta de urgencias.