Seis Fracturas, Tres Apellidos Y Un Padre Que Había Enterrado Su Pasado-silas

David volvió a mirar a Nora.

Tres muchachos con apellidos poderosos.

Una hija gravemente herida.

Cámaras que no funcionaban.

Teléfonos caídos.

Ausencia repentina de testigos.

El siguiente paso debía haber sido una investigación.

El detective llegó.

David esperaba preguntas.

Hora.

Lugar.

Posibles testigos.

Recuperación de registros.

No fue lo que recibió.

El hombre apenas miró hacia Nora.

—Estos casos son complicados.

David esperó.

—No tenemos video.

Pausa.

—No hay testigos.

Otra.

—Puede que sea difícil hacer mucho.

David observó sus manos.

Había aprendido a mirar detalles cuando alguien hablaba.

No porque siguiera siendo el Phantom Commander.

Porque ciertas costumbres no desaparecen.

El detective parecía controlado hasta que mencionó Holbrook.

Entonces le temblaron los dedos.

Apenas.

Suficiente.

David no sabía por qué.

No iba a inventar una explicación.

Pero lo anotó mentalmente.

—Entonces supongo que su investigación terminó —dijo.

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