Se burlaron de su camisa y rompieron su currículum… minutos después, el director general se inclinó ante ella

El destello iluminó el rostro de Elena.

—Una para el recuerdo —dijo.

—Borre esa foto —respondió ella.

—¿O qué?

—Está participando en una humillación pública durante un proceso de selección.

—Nadie va a creerle.

Beatriz señaló el pasillo.

—Fuera.

Elena guardó sus cosas lentamente.

Al salir, encontró a los demás candidatos formando dos filas. Todos habían escuchado la discusión a través de la pared de cristal.

Lorena levantó el teléfono para grabarla.

—Aquí viene la futura vicepresidenta.

—¿Ya te han dado el despacho? —preguntó otro.

—Le darán un carrito de limpieza —respondió Álvaro desde la puerta.

Las risas llenaron el pasillo.

Elena siguió caminando.

Una mujer joven que esperaba su turno no se rio. Bajó la mirada, avergonzada, pero tampoco dijo nada.

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