Se burlaron de su camisa y rompieron su currículum… minutos después, el director general se inclinó ante ella

—¿Usted?

—Elena Navarro —respondió ella—. Tengo una entrevista para el puesto de vicepresidenta de estrategia internacional.

Beatriz apoyó los codos en la mesa.

—Pensábamos que era la persona que venía a traer el café.

Tomás se rio sin disimulo.

—O alguien del mantenimiento.

Elena permaneció de pie.

—¿Puedo sentarme?

Ricardo señaló la silla más alejada.

—Claro. Aunque esperaba que una candidata a un puesto de este nivel entendiera ciertos códigos básicos.

—¿A qué códigos se refiere?

—Presencia. Imagen. Autoridad.

Elena se sentó y colocó la bolsa junto a sus pies.

—Pensaba que la entrevista evaluaba experiencia, capacidad de análisis y liderazgo.

Beatriz la miró como si acabara de decir una tontería.

—La imagen también comunica.

—Estoy de acuerdo —respondió Elena—. La forma de tratar a una persona comunica mucho.

El silencio duró unos segundos.

Ricardo tomó el currículum de Elena, pero no lo abrió.

—Veo que además viene con actitud.

—He venido preparada.

—Eso está por verse.

Tomás encendió la pantalla. Apareció una diapositiva titulada “Normas de presentación para puestos ejecutivos”.

En el centro había una fotografía genérica de una mujer con camisa de lino. Sobre la imagen, una cruz roja.

Tomás sonrió.

—Esto representa lo que no buscamos.

Beatriz miró la camisa de Elena.

—Qué casualidad.

Los tres rieron.

Elena observó la pantalla sin bajar la cabeza.

—¿Han preparado esa diapositiva para todos los candidatos?

—Solo para quienes la necesitan —respondió Ricardo.

—Comprendo.

—¿Le molesta?

—Me interesa saber si este método forma parte del procedimiento oficial.

Ricardo se inclinó hacia delante.

—Aquí las preguntas las hacemos nosotros.

Elena abrió su cuaderno.

—Adelante.

Beatriz comenzó con una pregunta sobre la integración de dos empresas después de una compra internacional.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *