PARTE 2 Evidencia del robo de joyería en Plaza Altavista

—Daniela, cariño, ¿cómo te sientes? —preguntó Mariana, dirigiéndose directamente a la mesita auxiliar, justo delante de la cámara oculta, para dejar su pesado bolso negro.

—Un poco mejor, mamá. Solo descansé casi toda la tarde —respondió Daniela, con la voz suave y ligeramente ronca para no llamar la atención. Mantuvo la mirada fija en su padre—. Hola, papá. Ha pasado tiempo…

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