—Somos adultos —dijo—. No hagamos un drama.
—No te estoy pidiendo eso. Te estoy diciendo que vamos a tener un hijo.
Gabriel fue a la recámara y regresó con un sobre blanco.
—Ahí hay dinero. Puedes atenderte en una clínica privada. También alcanza para… resolverlo.
Mariana tardó unos segundos en entender.
—Mírame y dilo.
Él no pudo.
—No quiero ser padre.
—Eso no es lo que dijiste.