«Tenlo si quieres, pero para mí ese niño no existe», dijo el cirujano antes de dejarme embarazada y sola con un sobre de dinero. Durante meses no lo llamé ni le pedí un peso. Solo envié una fotografía al hospital el día de una cirugía importante. Cuando la vio junto a una imagen de su propia infancia, pidió que otro médico ocupara su lugar… y nadie entendía por qué.

Doña Rosa palideció al ver la cifra.

Mariana solo leyó una frase:

“Renuncia a promover cualquier acción para el reconocimiento de paternidad.”

Entonces entendió que Gabriel no solo quería abandonarla.

Quería borrar a su hija antes de que naciera.

Y todavía faltaba descubrir quién estaba realmente detrás de aquel documento.

No podía imaginar lo que estaba a punto de ocurrir…

PARTE 2

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