“Mi Mejor Amigo Se Casó Con Mi Hermana Con Síndrome de Down… Lo Que Descubrí en Ese Papel Me Destrozó el Alma”

PARTE 2

Me senté en el suelo del pasillo.
Las piernas me temblaban.
Ben se arrodilló frente a mí.
—Lee —dijo, con la voz quebrada.
Tomé el papel con manos temblorosas.
Estaba escrito con la letra torpe pero cuidadosa de Rosie.
La letra que yo reconocía de las tarjetas que me daba en cada cumpleaños.
Empecé a leer.
“Querido hermano:
Si estás leyendo esto, significa que algo salió mal. Que no pude estar contigo para explicártelo yo misma.
Sé que siempre te preguntaste por qué Ben se casó conmigo. Sé que la gente piensa que fue por lástima. O porque no sabía que podía elegir a alguien más.
Pero la verdad es otra.
Ben no se casó conmigo por lástima. Se casó conmigo porque yo se lo pedí. Y él aceptó aunque sabía lo que eso significaba.
Hace tres años, cuando fui al cardiólogo por esos desmayos que tenía, me dijo algo que nunca le conté a nadie. Ni a mamá. Ni a papá. Ni a ti.
Tengo una condición en el corazón. No es por el síndrome de Down. Es algo separado. Algo que los doctores descubrieron tarde.
Me dijo que si alguna vez me embarazaba, mi corazón podría no aguantar. Que el riesgo de morir era muy alto. Que nunca debería tener hijos.
Pero yo siempre quise ser mamá.
Desde que era niña, cuando veía a las otras niñas con sus muñecas, yo soñaba con tener un bebé propio. Sabía que tal vez nunca podría. Pero cuando conocí a Ben, supe que con él tal vez sí.
Ben no quería. Al principio. Me dijo que no valía la pena arriesgar mi vida. Que yo era más importante que cualquier bebé.
Pero yo le rogué. Le dije que si no me ayudaba a cumplir este sueño, viviría arrepentida para siempre. Que prefería morir habiendo sido mamá, que vivir sin haberlo intentado. 

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