—Tengo preparado el borrador de la garantía, los registros fiscales y el formulario de autorización que me proporcionaste. La firma falsificada no es perfecta, pero para la fase inicial del análisis de riesgo superará los controles. Estamos hablando de una línea de crédito de 1,25 millones de dólares.
Sentí como si el aire hubiera desaparecido de mis pulmones.
Richard soltó un largo suspiro de alivio.
—Eso salva a Nebula Systems.
Entonces se escuchó la voz de Eric.
—Y cuando Clara aterrice en Charles de Gaulle, bloquearé nuestras cuentas conjuntas y diré que ha sido una medida de seguridad. El lunes presentaré la demanda de divorcio. Si se resiste, diremos ante el tribunal que estaba desviando dinero y que se marchó a Europa sin avisar a nadie.
Eleanor soltó una risita amarga.
—Después de todo lo que esta familia ha hecho por ella, aprender a compartir no va a matarla.
Me temblaban las manos.
Pero mi cerebro profesional tomó el control.
Saqué el teléfono.
Abrí la aplicación de notas de voz.
Y pulsé grabar.
No lloré.
No salí disparada del baño.
No di un portazo.
Simplemente seguí escuchando.
Entonces Richard hizo una pregunta que cambió por completo la traición que creía estar descubriendo.
—¿Y qué hacemos con los 480.000 dólares que ya hemos sacado de sus cuentas secundarias durante los últimos dos años?
El silencio que vino después fue mucho peor que cualquiera de las respuestas.
PARTE 2
Contuve la respiración y acerqué aún más el teléfono a la rejilla de ventilación.
Eric tardó varios segundos en responder.
—Ella no controla esas cuentas de reserva líquida. Confía en mí.
Sarah soltó una risa seca.
—Qué clásico. Se pasa el día buscando fraudes financieros en las empresas de otros y nunca mira lo que pasa en su propia casa.