Alguien había utilizado su firma digital para alejarla para siempre.
PARTE 3
Álvaro pasó la noche revisando accesos, correos y autorizaciones. A las 05:20 descubrió que su madre había usado una clave antigua que todavía conservaba como consejera del grupo. Podía denunciarla, detener el trámite y convertir la salida de Lucía en un escándalo. Durante 10 minutos tuvo el cursor sobre el informe que anularía el traslado.
Después entendió que hacerlo sería otra forma de decidir por ella.
Cuando Lucía regresó de su último vuelo nacional, encontró la mesa iluminada con 2 velas y una tortilla de patatas ligeramente quemada. No había músicos, joyas ni flores importadas. Álvaro estaba en la cocina, con la camisa remangada y una expresión que ella jamás le había visto: vergüenza.
—¿Dónde está Martina? —preguntó.
—Le di la tarde libre. Esto lo estropeé yo solo.