Encontré el cuaderno secreto de mi madre y entendí cuánto me había esperado

Y ese olor a sopa, a ropa limpia y a casa antigua.

Abrí el cajón de abajo.

No encontré la cinta.

Encontré una caja redonda de lata.

La caja de galletas.

La misma que en Navidad siempre estaba llena y el resto del año guardaba botones, hilos, fotos viejas y pilas que nadie sabía si funcionaban.

La abrí.

Dentro no había botones.

Había un cuaderno pequeño de color verde.

En la primera página, con la letra limpia de mi madre, ponía:

“Cosas que me gustaría hacer con Daniel si algún día tuviera tiempo de verdad para mí.”

Me quedé quieto.

Mi madre estaba en el fregadero, aclarando una taza despacio, como si no pasara nada.

Pasé la página.

No debía hacerlo.

Pero algo dentro de mí ya sabía que aquello iba a doler.

No había grandes deseos.

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