Daniel le dio una palmada en el hombro.
—Los amigos nunca dejan atrás a los amigos.
Aquella fotografía sigue colgada en el pasillo principal de la escuela.

No aparece ninguna medalla.
Ningún trofeo.
Ningún premio.
Solo un niño cargando a otro por un sendero de montaña.
Debajo hay una placa con una frase que todos los alumnos leen cada mañana antes de entrar a clase:
«La verdadera fuerza no consiste en caminar más rápido que los demás, sino en detenerse para ayudar a quien más lo necesita.»

Y quizá esa sea la lección más importante que una escuela puede enseñar.