Parte 2: Al día siguiente la seguí hasta Tlaquepaque. El hombre del sobre la esperaba en una cafetería. No parecían…
Oculté cámaras para vigilar a mi esposa porque mi hermana juraba que maltrataba a mi padre paralítico. A las 3:07 de la madrugada la vi cerrar su habitación con llave, esconder varias pastillas y susurrar: “Aguante un poco más”. No la enfrenté; guardé la grabación. Dos días después, otra cámara captó algo que convirtió mis sospechas en una pesadilla familiar.