MI ESPOSA ME DEJÓ LA NOCHE QUE PERDÍ EL TRABAJO… CUATRO DÍAS DESPUÉS ENCONTRÓ LA CARPETA QUE LLEVABA MÁS DE UN AÑO OCULTÁNDOLE
La mañana después de que mi esposa se fue, preparé café para dos.
Ni siquiera lo pensé.
Me levanté a las seis, me bañé, me puse una camisa y entré a la cocina siguiendo exactamente la misma rutina de los últimos nueve años.
Saqué mi taza azul.
Después saqué la de Laura.
Blanca, con un pequeño colibrí pintado cerca del asa.
Serví ambas.
Solo cuando puse la segunda sobre la barra recordé que ella ya no estaba.
Su maleta tampoco.
Había desaparecido su neceser, varias prendas, sus tenis, el cargador de su computadora y el perfume que siempre dejaba junto al lavabo.
Veintidós horas antes yo tenía empleo.
Veinte horas antes había llegado a casa para decirle que lo había perdido.