Incluso apareció un supuesto testigo llamado Chuy, quien aseguró haber visto a Mariana dirigirse sola hacia el puente.
La historia estaba construida para parecer una tragedia.
Pero Mariana sabía que era una mentira.
Don Eusebio entendió algo antes que muchas personas: si Sergio creía que Mariana estaba muerta, todavía tenía ventaja. Si descubría que ella había sobrevivido, tendría tiempo para cambiar su estrategia.
Por eso Mariana esperó.
No porque tuviera miedo.