Promesas.
Andrés le decía que nuestro matrimonio estaba terminado “desde hacía años”.
Eso era mentira.
Al menos para mí.
Seguíamos durmiendo juntos.
Celebramos nuestro aniversario.
Hablábamos de viajar cuando se recuperara.
Hasta habíamos discutido la posibilidad de remodelar la cocina.
Entonces encontré el mensaje que hizo que dejara de llorar.
Gabriela había escrito:
“¿Cuánto tiempo más vas a seguir con Elena?”
Andrés respondió:
“Hasta después de la operación. No puedo hacer nada ahora.”
Ella preguntó:
“¿Por qué?”
Y mi esposo escribió:
“Porque ella es mi mejor oportunidad de conseguir el trasplante. Después de recuperarme arreglaré todo.”
Leí esa frase tantas veces que todavía puedo verla si cierro los ojos.
No decía:
“No quiero lastimarla antes de la cirugía.”
No decía:
“Estoy confundido.”
Decía:
“Ella es mi mejor oportunidad.”
Yo.
Su esposa durante veintisiete años.