Mi padre aceptó.
Yo no.
Lloré, supliqué y le recordé que tenía derecho a elegir mi futuro. Pero mi padre solamente respondió:
—Amina, estás salvando a esta familia. Algún día comprenderás que lo hago por tu bien.
Mi padre aceptó.
Yo no.
Lloré, supliqué y le recordé que tenía derecho a elegir mi futuro. Pero mi padre solamente respondió:
—Amina, estás salvando a esta familia. Algún día comprenderás que lo hago por tu bien.