El heredero de la infamia

Nos encerramos en el laboratorio principal, rodeados por el zumbido constante de las centrífugas y los paneles de biocontención.

—Doctor Armenta, necesitamos migrar los registros de patentes de la línea oncológica a la sede internacional de Basilea antes del cierre de este trimestre —le expliqué, mostrándole un borrador de resolución con la firma de Sebastián falsificado con absoluta maestría técnica gracias a un software de vectorización digital. El doctor Armenta se ajustó sus gafas bifocales, examinando el pliego con detenimiento.

—Mariana, mover estos activos requiere la ratificación unánime del comité de innovación. Si Sebastián no lo presenta formalmente ante el consejo…

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