A los 66 años aseguró que estaba embarazada, pero la ecografía reveló una verdad aterradora

Después de varios intentos lograron crear algunos embriones, pero Laura sufrió una pérdida devastadora. La experiencia terminó destruyendo su matrimonio y ella decidió detener el tratamiento. Los embriones restantes quedaron almacenados mientras trataba de decidir qué hacer con ellos.

María conocía toda la historia. Había acompañado a Laura durante algunas consultas, sabía dónde estaban almacenados los embriones y tenía acceso a varios documentos médicos. Según Laura, su madre había utilizado información personal, firmas dudosas y autorizaciones que nunca debieron ser aceptadas para trasladar uno de aquellos embriones a la clínica extranjera. «Ese embrión era mío y de Daniel», dijo Laura mientras las lágrimas corrían por su rostro. «Tú no tenías derecho a utilizarlo». María trató de explicarse.

Aseguró que solo quería devolverle a su hija lo que había perdido. Su plan era dar a luz al bebé y luego criarlo juntas. Estaba convencida de que, cuando Laura viera al niño, regresaría a casa y ambas podrían comenzar de nuevo. Laura la miró con una mezcla de tristeza y furia. «No querías devolverme nada», respondió. «Querías obligarme a regresar porque no soportabas estar sola».

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