Pero representaba algo que todo aquello nunca le había dado.
Acceso sin permiso.
Marcus se sentó.
—Mamá, tenemos que hablar de esto.
—Claro.
Por primera vez, la palabra no significó que ella fuera a ceder.
Marcus esperó.
—¿De verdad ganaste dinero?
Eleanor lo miró.
Ahí estaba la pregunta que llevaba días esperando.
Había tratado de imaginar cómo sonaría cuando finalmente apareciera.
No sonó escandalosa.
Sonó pequeña.
—Sí.
—¿Cuánto?
Chloe no apartó los ojos de ella.
Eleanor pensó en los 89 millones de dólares que habían permanecido escondidos detrás de sus rutinas ordinarias.Pensó en la mañana en que verificó los números.
Pensó en el boleto guardado con cuidado.
Pensó en todas las cosas que pudo haber hecho inmediatamente y no hizo.
Después respondió.
—Lo suficiente para no depender de ustedes.
Marcus se puso de pie.
—No estoy preguntando eso.