PARTE 2: LOS CINCO DÍAS ERAN UNA TRAMPA

—Ernesto…

Él colocó el teléfono sobre la mesa.

Y reprodujo una sola frase:

—Por fin te vas a morir…

Valeria perdió el color.

—Puedo explicarlo.

—Explícaselo a quienes están investigándolo.

Iván intentó desaparecer cuando supo que Ernesto seguía vivo, pero la documentación financiera ya había sido preservada.

El resto quedó en manos de las autoridades y de los procesos correspondientes.

Ernesto no entregó su fortuna a Mateo.

Hizo algo más sensato.

Creó, con asesoramiento profesional, una estructura independiente destinada a proteger la fábrica, a sus trabajadores y a financiar atención médica para familias que no podían pagarla.

Mateo rechazó cualquier regalo personal.

Ernesto sí ayudó legalmente con el tratamiento de Ximena a través del nuevo programa.

Meses después, cuando pudo caminar nuevamente por la fábrica, los empleados lo recibieron en silencio antes de empezar a aplaudir.

Ernesto buscó a Alicia.

Su hermana estaba al fondo.

Habían pasado cuatro años separados por las mentiras de Valeria.

—Perdóname —dijo él.

Alicia lo abrazó.

—Tardaste bastante.

Ernesto rio por primera vez en meses.

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