A los 73 años volvió a casarse con su primer amor y después descubrió el secreto que él había guardado durante décadas

Por eso no entendía la insistencia de aquel hombre.

Aun así, aceptó.

La ceremonia duró ocho minutos.

Cuando llegó el momento de intercambiar los anillos, Andrei tomó su mano.

—Esta vez sí llegué a tiempo —susurró.

Eliza comenzó a llorar.

Aquella noche, sin embargo, ocurrió algo extraño.

Andrei señaló un cajón junto a la cama.

—Hay un sobre ahí.

—¿Para quién?

—Para ti. Pero debes abrirlo después de mi funeral y únicamente delante de mi abogado.

Eliza sintió un nudo en el estómago.

—¿Qué estás escondiendo?

—Algo que debí solucionar hace muchos años.

—Dímelo ahora.

Andrei negó lentamente.

—Si te lo digo mientras sigo vivo, alguien podría intentar detenerme.

Eliza se enfadó.

Toda su historia había sido destruida precisamente porque otras personas decidieron ocultarles información.

—No puedes hablarme de amor mientras haces lo mismo que hicieron nuestras familias.

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