Sofía retiró lentamente la mano, abrumada.
—¿Está diciendo que podría ser mi papá?
—Sí. Pero no quiero que tengas que creerme solo por lo que digo. Podemos comprobarlo.
La muchacha lo observó durante varios segundos.
—Mi mamá guardaba algunas cartas. Mi tía las tiene todavía.
Aquella misma tarde fueron a visitar a Rosa.
Vivía en una casa pequeña, detrás de una panadería donde Sofía trabajaba desde hacía varios años.
Cuando Rosa abrió la puerta y vio a Andrés, se llevó ambas manos a la boca.
—Dios mío… Usted es Andrés Mendoza.
Él se quedó inmóvil.
—¿Me conoce?
—Elena tenía una fotografía suya. La miraba cuando pensaba que nadie la veía.
Rosa los invitó a pasar.
Al escuchar lo ocurrido en el cementerio, comenzó a llorar.
—Mi hermana murió creyendo que usted la había abandonado. Y usted vivió pensando exactamente lo mismo de ella.
1 thought on “Pagué el taxi de una joven embarazada a la que varios conductores habían rechazado por ser pobre. “Es para visitar a mi mamá, se lo devolveré”, me prometió llorando. Le dije que no hacía falta y regresé a casa con mi perro. Pero al día siguiente la encontré limpiando la tumba de la única mujer que había amado… y cuando me dijo su edad, recordé la última mentira de mi padre.”