Pagué el taxi de una joven embarazada a la que varios conductores habían rechazado por ser pobre. “Es para visitar a mi mamá, se lo devolveré”, me prometió llorando. Le dije que no hacía falta y regresé a casa con mi perro. Pero al día siguiente la encontré limpiando la tumba de la única mujer que había amado… y cuando me dijo su edad, recordé la última mentira de mi padre.

Y cuando recordó que ese día era el cumpleaños de Elena, comprendió que aquella coincidencia podía esconder algo mucho más grande de lo que imaginaba.

PARTE 2

Andrés no pudo dormir aquella noche.

Se sentó en la sala con Rufi acostado a sus pies, mirando una fotografía antigua que conservaba dentro de un libro.

En ella aparecía Elena, a los veintidós años, sonriendo mientras lo abrazaba.

Tenía el cabello castaño, los ojos grises y una pequeña marca junto a la ceja izquierda.

Andrés cerró los ojos.

La joven de los taxis tenía esos mismos ojos.

A la mañana siguiente compró un ramo de rosas blancas y fue al panteón de San Rafael.

Encontró la tumba detrás de una capilla, en una sección antigua.

La lápida estaba limpia y rodeada de plantas.

ELENA CASTILLO GARCÍA.

1 thought on “Pagué el taxi de una joven embarazada a la que varios conductores habían rechazado por ser pobre. “Es para visitar a mi mamá, se lo devolveré”, me prometió llorando. Le dije que no hacía falta y regresé a casa con mi perro. Pero al día siguiente la encontré limpiando la tumba de la única mujer que había amado… y cuando me dijo su edad, recordé la última mentira de mi padre.”

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *