La propietaria era Rosa Elena Fernández, mi suegra.
Alejandro nunca me había dicho que el terreno estaba a nombre de su madre.
Yo llevaba años aportando dinero para materiales y acabados. Ahora él quería que entregara también los 650 mil pesos de mi herencia.
Seguí revisando.
Debajo de varios recibos apareció un expediente judicial.
Leí el nombre de mi esposo.
Después encontré el nombre de una mujer desconocida: Claudia Ramírez.
Y el de un niño llamado Gabriel.
Doce años.
El documento correspondía a un procedimiento de pensión alimenticia. Alejandro acumulaba aproximadamente 230 mil pesos de adeudo.
Mi esposo tenía otro hijo.
Un hijo del que nunca me había hablado.
Recordé inmediatamente algo que Patricia me había contado meses antes: había visto a Alejandro comiendo en un restaurante con una mujer y un adolescente.
Fotografié los documentos y los acomodé exactamente como estaban.
1 thought on ““Ella va a depender de mí para todo. ¡No va a poder dejarme!”, le dijo mi esposo a su madre cuando creyó que había perdido mi empleo. Incluso se burló de que nadie querría a una mujer con dos hijos y sin dinero. Yo escuché todo, pero seguí actuando con normalidad. Días después, encontré unos documentos sobre su pasado y contacté a una mujer desconocida. Su respuesta reveló por qué necesitaba tanto vender mi departamento.”