—Entonces no pueden tocar mi empresa.
—No por ese papel, tal como está. Pero debemos verificarlo formalmente y denunciar la falsificación. No firmes ni entregues nada.
Miré a mi yerno.
Seguía observándome desde el jardín, convencido de que tenía una carta ganadora.
—Ricardo, también necesito que solicites una nota registral actualizada de la casa. Quiero saber si han intentado inscribir alguna carga.
—Ya lo estoy gestionando.
Le expliqué lo sucedido con Lucía.
Su tono cambió.
—Lo primero es la seguridad de tu hija, Elena. Conservad las pruebas originales. La policía debe intervenir, y un médico tiene que documentar esas lesiones.
—Ya vienen.
—Bien. No derribes nada, aunque la propiedad sea de Lucía. Si hay obras ilegales o daños, necesitaremos el procedimiento correspondiente.
Miré las excavadoras.
—No voy a destruir el hogar de mi hija, Ricardo.
Hice una pausa.
—Voy a devolvérselo.