Horas más tarde, mientras Lucía permanecía en el hospital, recibí una llamada de Ricardo.
La policía había iniciado diligencias y se estaba verificando el uso de la construcción.
Pero había aparecido otro documento.
Una supuesta autorización firmada por mi hija que permitía a la empresa de Daniel utilizar la parcela como garantía y desarrollar allí su actividad.
El documento llevaba una fecha en la que Lucía estaba ingresada por una lesión que su marido había descrito como un accidente doméstico.
Y había algo más.
La firma no coincidía con la suya.
08. La confesión de mi hija
Aquella noche me senté junto a la cama del hospital.
Lucía llevaba ropa limpia y tenía las heridas tratadas.
Los médicos habían documentado lesiones de distinta antigüedad. Algunas eran compatibles con el relato que había dado y otras necesitarían valoración adicional.