Y no por las máquinas.
Sino porque había mencionado los permisos.
07. Lo que escondía el almacén
La policía llegó poco después, seguida de una ambulancia.
Lucía aceptó hablar con los agentes.
Mercedes intentó interrumpir varias veces.
—¡Todo es una discusión familiar! ¡La chica exagera!
Uno de los policías le pidió que dejara hablar a mi hija.
Mientras los sanitarios examinaban sus heridas, Lucía contó lo que había sufrido.
Describió los golpes.
Las amenazas.
Las restricciones para salir.
El control de su dinero.
Y el miedo constante a que su marido perjudicara mi empresa.
Cada frase parecía costarle un esfuerzo enorme.
Cuando terminó, un sanitario recomendó trasladarla al hospital para una valoración completa.
Lucía me miró.
—¿Vendrás conmigo?
—No me separaré de ti, cariño.
Antes de salir, entregamos a los agentes las grabaciones y los mensajes, conservando también los archivos originales.