Pero lo que todavía ignoraba era que aquella infidelidad era apenas la parte menos peligrosa de su plan.
PARTE 2
Esa noche apenas pude dormir.
No entendía por qué Arturo había llevado primero a su amante a la cabaña y después a mí. Si quería ocultar su infidelidad, ¿por qué arriesgarse de aquella manera?
A la mañana siguiente, Nico apareció con uno de sus cachorros.
—Mi papá dice que en el cerro todavía entran algunas llamadas —comentó mientras desayunábamos.
Levanté la cabeza inmediatamente.
—¿Aquí hay señal?
—Poquita. Pero mi papá tiene teléfono. ¿Quieres usarlo?
Media hora después, Tomás me acompañó hasta una pequeña elevación detrás de la reserva.
Le expliqué que necesitaba comunicarme urgentemente con mi familia.
Sin hacer preguntas, me entregó su celular.
Marqué el número de mi madre.
—¡Mariana! —exclamó al escucharme—. ¿Dónde estás?