PARTE 2: LAS TRES HIJAS QUE HICIERON TEMBLAR AL HOMBRE MÁS PODEROSO DEL TRIBUNAL

—Es la manta en la que encontré a mi Sofía.

 

Ernesto asintió.

 

—La mujer se llamaba Mariana Robles.

 

Lucía abrió los ojos.

 

—¿Robles?

 

—Era la hermana del director.

 

Sofía retrocedió.

 

—¿Está diciendo que esa mujer era mi madre?

 

Ernesto bajó la mirada.

—Sí. Y hay algo que nadie les contó.

 

Sacó un certificado antiguo.

 

—Mariana nunca abandonó voluntariamente a su hija.

 

Don Chema comenzó a temblar.

 

—Eso es imposible. Había una nota dentro de la caja.

 

Ernesto lo miró con tristeza.

 

—La nota era falsa.

 

El silencio cayó sobre todos.

 

—¿Entonces por qué me dejaron allí? —preguntó Sofía.

 

Ernesto respiró profundamente.

 

—Porque su tío necesitaba que desapareciera.

 

Sofía sintió que el suelo se movía bajo sus pies.

 

Ernesto explicó que Mariana había heredado una importante participación en una empresa familiar.

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