5. Mientras las otras cinco damas de honor se preparaban con sus vestidos lavanda, mi hermana me señaló una bolsa en el suelo. Dentro había un vestido naranja espantoso, tres tallas más grande. “Póntelo o vete, nadie te necesita aquí”, me dijo delante de todas. Respiré hondo, me lo puse y no reclamé nada. Pero esa misma noche, su esposo descubrió por qué mi vestido era diferente, y todo cambió…

Pero había algo que Verónica ignoraba: tres semanas antes, alguien me había contado un secreto sobre aquel vestido.

Y ese secreto estaba a punto de convertir su boda perfecta en el peor recuerdo de su vida.

PARTE 2

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