Entonces, ¿para quién compraba tanta comida?
Algunos comenzaron a imaginar explicaciones.
Unos decían que quizás preparaba comida para vender.
Otros aseguraban que debía tener algún pequeño negocio del que nadie sabía.
También aparecieron versiones mucho más exageradas, como suele ocurrir cuando la imaginación comienza a sustituir a los hechos.
Sin embargo, Clara nunca daba explicaciones.
Después de salir de la carnicería, caminaba hasta una camioneta antigua de color blanco que estacionaba cerca de la plaza.
Subía las bolsas, arrancaba y tomaba la carretera que conducía hacia las afueras del pueblo.
Aquella carretera terminaba cerca de una zona de campos y pequeñas fincas.
Era precisamente ese detalle el que aumentaba el misterio.
## La curiosidad fue creciendo
Pasaron varias semanas.
Cada mañana se repetía exactamente la misma escena.
Clara compraba grandes cantidades de carne, cargaba las bolsas en su vehículo y desaparecía durante varias horas.