La mujer que compraba grandes cantidades de carne cada mañana y el motivo que sorprendió a todo el pueblo

Todos movían la cola al reconocer a Clara.

## El verdadero destino de las compras

Clara abrió la puerta de la propiedad y los animales comenzaron a acercarse.

—Tranquilos, tranquilos. Hay para todos.

Don Ernesto permaneció inmóvil durante varios segundos.

Nunca había imaginado algo semejante.

La mujer había convertido aquella antigua finca familiar en un refugio improvisado para animales abandonados.

Había construido pequeñas casetas con madera reciclada.

También tenía recipientes enormes para agua y zonas protegidas del sol.

—¿Todos estos perros son suyos? —preguntó Ernesto.

—No exactamente.

Clara comenzó a descargar las bolsas.

—La mayoría apareció abandonada en carreteras, solares o cerca del mercado. Algunos estaban perdidos. Otros simplemente fueron dejados atrás.

Ernesto miró alrededor.

—¿Cuántos hay?

—Treinta y siete ahora mismo.

Además de los perros, había varios gatos en otra zona de la propiedad.

Clara explicó que llevaba años ayudando animales discretamente.

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