La esposaron frente al tribunal por parecer una intrusa, pero nadie imaginaba quién era realmente esa mujer

Mientras tanto, una reportera llamada Laura Ibarra salía de una camioneta estacionada al otro lado de la plaza.

Trabajaba para un canal local y había ido al tribunal por otro asunto.

Levantó el teléfono para grabar imágenes del edificio.

En la pantalla apareció una mujer arrodillada.

Laura amplió la imagen.

Se quedó inmóvil.

Había entrevistado a Elena Morales diez meses antes durante un encuentro académico sobre acceso a la justicia.

Recordaba perfectamente aquel rostro.

El vaso de café que llevaba en la otra mano terminó en el suelo.

—¡Agente! —gritó mientras avanzaba—. ¡Deténgase!

Salgado agarró a Elena por el brazo para levantarla.

—Vamos al vehículo.

Laura llegó hasta la línea de seguridad.

—Yo conozco a esa mujer.

—Retroceda.

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