El sorprendente secreto de longevidad de Madame Chiang

disciplina con el sueño. Ella se acostaba y se levantaba a la misma hora todos los días, sin excepción: de 11 de la noche a 9 de la mañana. Esto no solamente le aseguraba descanso, sino que regularizaba su ritmo biológico, algo que sabemos ahora que es fundamental para la salud a largo plazo.

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