Veinte minutos después estaba en un hotel pequeño de Santa Fe usando un nombre distinto.
A la una de la mañana llegaron Gabriel y Lucía Herrera, directora jurídica de Grupo Montemayor.
Lucía entró, me abrazó una sola vez y después se convirtió inmediatamente en abogada.
—Quiero escuchar la grabación.
La reproduje.
Mauricio:
Yo mismo corté la manguera del freno.
Daniela:
¿Y si encuentran el cuerpo?
Mauricio:
Mejor.
Lucía no reaccionó hasta que terminó.
Después dejó el teléfono sobre la mesa.
—Esto no es fraude matrimonial.
—Lo sé.
—Es tentativa de homicidio.
Asentí.
Gabriel estaba pálido.
—Valeria, tenemos que ir a la fiscalía.
—Vamos a ir.
—¿Entonces por qué dijiste que esperáramos?
Miré a Lucía.
—Porque antes quiero saber qué intentaban conseguir además del seguro.
Ella comprendió enseguida.
—Crees que hay algo más.
—Dieciocho millones no salvan la empresa de Mauricio.