Un chico me invitó a bailar en la graduación cuando nadie más quería hacerlo por mis cicatrices… y a la mañana siguiente, sus padres aparecieron en mi casa junto a la policía – Recetas Caseras

—Si dejas de vivir por miedo a lo que otros piensen, el incendio habrá seguido destruyendo tu vida todos estos años.

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Sus palabras terminaron convenciéndome.

Compramos un vestido sencillo. Me peiné con paciencia, intenté disimular las cicatrices con maquillaje y reuní el valor para presentarme en el salón.

Todo era exactamente como imaginaba.

Risas.

Fotografías.

Parejas bailando.

Y yo… completamente sola.

Permanecí más de una hora junto a una mesa fingiendo revisar mi teléfono para que nadie notara que estaba esperando algo que jamás iba a ocurrir.

Entonces alguien se detuvo frente a mí.

Era Santiago.

El capitán del equipo de fútbol.

El chico del que todas las chicas hablaban.

Pensé que quizá buscaba a otra persona.

Pero sonrió y extendió la mano.

—¿Me concederías este baile?

No entendía qué estaba pasando.

Acepté.

Bailamos una canción.

Luego otra.

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