No sabía qué decir.
Entonces ocurrió algo inesperado.
Desde el fondo de la sala se escuchó un grito.
—¡No!
Todos se giraron.
La puerta se abrió.
Una niñera apareció intentando detener a alguien.
—¡Idan, vuelve aquí!
Pero el niño entró corriendo.
Tenía apenas unos años.
Sus ojos estaban llenos de lágrimas.
Corrió directamente hacia Clara.
—¡Clara!