EL HOMBRE MÁS RICO DEL PUEBLO SE CASÓ CON SU EMPLEADA… Y EN SU NOCHE DE BODAS DESCUBRIÓ ALGO QUE LE CONGELÓ LA SANGRE.

La cicatriz se recorría parte de su hombro y bajaba hacia el pecho.

—Cuando tenía diecisiete años, hubo un incendio en nuestracasa. Mi madre y mis hermanos estaban dentro. Yo entre para sacarlos.

Alejandro sintió un nudo en la garganta.

—¿Y esa marca?

—Me cayó encima de una parte del techo.

Araceli miró la cicatriz.

—Desde entonces llevo esto.

PÁGINA SIGUIENTE

ANUNCIO

Alejandro tomó su mano.

—Y todos pensaron que…

—Que era una mujer con tres hijos y una historia vergonzosa.

Sonrió con tristeza.

—Nunca me defendí porque mis hermanos necesitaban el dinero. Si la gente quería hablar, que hablara.

Alejandro sintió vergüenza.

No por ella.

Por haber permitido que los rumores influyeran en lo que pensaba.

Pero todavía había algo que no entendía.

—¿Por qué nunca me dijiste la verdad?

Araceli lo miró directamente.

—Porque tenía miedo de que, si sabías quién era realmente, dejarías de quererme.

Alejandro nego con la cabeza.

—Te amé cuando pensé que tenías tres hijos. Te amé cuando todos hablaban mal de ti. Y ahorate admiro todavía más.

Araceli rompió a llorar.

Pero en ese momento alguien tocó violentamente la puerta.

Ambos se quedaron quietos.

—¿Quién es?

No hubo respuesta.

Alejandro abrió.

En el pasillo estaba su madre, Carmen, acompañada de un hombre desconocido.

Carmen tenía el rostro pálido.

—Alejandro, tenemos que hablar.

—Ahora no.

—Sí. Ahora.

El hombre dio un paso adelante.

—Señor Montoya, hay algo que debe saber sobre su esposa.

Alejandro frunció el fruncido.

—¿Quién es usted?

El hombre sacó una fotografía antigua.

Se la entregó.

Alejandro la miró.

Era Araceli, hace muchos años.

Pero no estaba sola.

A su lado apareció un hombre que Alejandro conocía perfectamente.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *