Esa noche, me recordó algo más.
Ella había estado allí.
Había reído.
Nos había amado.
Y el día de la graduación de Aaron, encontró la manera de estar allí también. Facultadesy universidades
No en una silla.
No sobre un escenario.
Sino en un vestido rojo, una flor amarilla y en el corazón de un hermano que la amaba lo suficiente como para llevarla consigo incluso entre las risas.