parte 2 / EL MAGNATE LLEGÓ CON ROSAS PARA SU ESPOSA, PERO LA EMPLEADA LE TAPÓ LA BOCA: “¡SILENCIO, TIENE QUE VER ESTO YA!”

 

Los amantes se alejaron y regresaron a la fiesta. Alejandro prendió la luz del cuartito, sudando frío. Sacó su celular: 27 llamadas perdidas del número fijo de su propia casa, un número que Rebeca había bloqueado en su teléfono para que Victoria no pudiera contactarlo. “María, esta noche nadie le quita nada a mi hija. Y tú vas a ser mi testigo”, dijo Alejandro, con una voz nueva, firme y peligrosa.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *