La reclusa más temida de la prisión decidió humillar a la recién llegada, quitándole la comida delante de todas las internas

Que pudo seguir de largo.

Pero se detuvo.

Entró.

Y salvó a una madre y a su hija.

Muchos años después, esa hija apareció frente a ella llevando una bandeja.

Y sin saberlo, le devolvió una parte de sí misma que Marta creía haber perdido para siempre.

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