Fui al hospital tras el accidente de mi marido y una enfermera me detuvo

PARTE 2

A la mañana siguiente, Irene envió el primer informe.

Paula Ríos había trabajado 11 meses como responsable de administración en Nexo Urbano. Después dejó la empresa, pero seguía viviendo en un ático de Pozuelo, conducía un coche de alta gama y pagaba un colegio privado para Nico.

El dinero no salía directamente de Álvaro.

Salía de 3 proveedores creados en los últimos años.

Uno pagó la entrada del piso. Otro abonaba cuotas del coche. El tercero hacía transferencias mensuales a una cuenta conjunta de Mercedes y Joaquín, los padres de Álvaro.

Clara volvió al hospital.

Álvaro debía someterse a una intervención por una complicación interna. Antes de entrar en quirófano, le pidió que asumiera temporalmente la representación legal de la empresa ante los inversores.

—Confío en ti —le dijo.

Clara casi sintió pena.

Horas después, Paula la interceptó en el pasillo.

—Álvaro me quiere. Deberías aceptarlo.

—Eso ya no me preocupa.

—¿Entonces qué?

—De dónde sale el dinero de tu casa.

Paula palideció.

Clara no añadió nada.

Esa noche llegó el segundo informe. Había facturas falsas, pagos sin servicios acreditados y un borrador de acuerdo preparado por un asesor externo. El plan era cerrar una nueva ronda de financiación, mover activos, cargar parte de las obligaciones a la sociedad patrimonial del matrimonio y presentar el divorcio después.

Pero el documento incluía una anotación que Clara no esperaba.

“Operación validada por M.M.”

M.M.

Mercedes Montes.

Su suegra.

Clara levantó la vista de la pantalla.

Ya no se trataba de una familia ocultando una infidelidad.

La familia entera había estado preparando su caída.

PARTE 3

Cuando Álvaro recibió el alta, Clara propuso una cena en la casa familiar de Aravaca.

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